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Alérgenos Alimentarios: Lista de los 14 Obligatorios (UE)

Qué son los alérgenos y la lista completa de los 14 de declaración obligatoria en la UE (Reglamento 1169/2011), en tabla. Alergia vs. intolerancia.

Por John Guerrero · Actualizado el 20 de julio de 2026 · 14 min de lectura
qué son los alérgenos

Si alguna vez has trabajado en una cocina profesional, sabes que la pregunta “¿lleva algo que me dé alergia?” no admite dudas. Un alérgeno alimentario es cualquier sustancia presente en un alimento capaz de desencadenar una reacción exagerada del sistema inmunitario en personas sensibles. En la Unión Europea, la legislación es clara: existen 14 alérgenos de declaración obligatoria en todos los establecimientos que sirven comida, según el Reglamento (UE) nº 1169/2011. Aquí tienes la lista completa, explicada sin rodeos y con ejemplos que todo chef reconocerá al instante.

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¿Qué Es un Alérgeno Alimentario?

Hablamos de una proteína —casi siempre— que el cuerpo de una persona alérgica identifica por error como una amenaza. El sistema inmunitario reacciona liberando histamina y otras sustancias que provocan desde un picor leve en la boca o urticaria en la piel hasta una anafilaxia, que es una emergencia médica potencialmente mortal. El tiempo de reacción puede ser inmediato o aparecer en las dos horas siguientes a la ingesta, y lo más delicado es que no depende de la cantidad: una traza minúscula, un cuchillo mal limpiado o una freidora compartida bastan para desencadenar un cuadro grave en una persona muy sensible.

En cocina, esto significa que no vale con “casi no lleva” o “solo un poco”. O está presente, o no lo está. Y esa certeza es lo que persigue la normativa de información al consumidor.

El sector hostelero vive esta realidad con una presión añadida que otros sectores alimentarios no sufren. Un supermercado puede confiar en etiquetas cerradas y procesos industriales estandarizados; un restaurante, en cambio, maneja cientos de platos al día, ingredientes frescos que cambian según mercado, elaboraciones fuera de carta, rotación de personal de cocina y sala, y un ritmo de servicio que no concede pausas para consultar fichas técnicas. Cada nuevo comensal es una historia clínica distinta, y cada servicio es un examen donde un solo fallo de comunicación entre sala y cocina puede tener consecuencias graves. Por eso, entender los alérgenos no es solo cumplir la ley: es proteger a quien se sienta a tu mesa.

Lista Completa de los 14 Alérgenos de Declaración Obligatoria (UE)

El Anexo II del Reglamento 1169/2011 enumera las 14 categorías de alérgenos que todo restaurante, bar o cafetería debe declarar cuando sirve alimentos, tanto envasados como sin envasar. Esta tabla recoge cada uno, junto a los ejemplos más habituales y los “escondites” que a veces pasan desapercibidos en una partida.

#AlérgenoEjemplos y dónde se esconde
1Cereales con glutenTrigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut y sus híbridos. Pan, pasta, rebozados, salsas espesadas con harina, cerveza, algunos embutidos y sucedáneos de carne.
2CrustáceosGambas, langostinos, cangrejo, langosta, cigalas, nécoras. Fondos oscuros, caldos concentrados, salsas de marisco, algunos surimis.
3HuevosMayonesa, rebozados, pasta fresca, repostería, brioches, flanes, algunos helados, clarificantes en caldos y consomés.
4PescadoEn gelatinas, salsas Worcestershire, fondos, patés, surimi, algunos aliños para ensaladas.
5CacahuetesSalsas satay, repostería, aceites de cacahuete, cremas de frutos secos que pueden contener trazas, algunos currys y platos orientales.
6SojaSalsa de soja, lecitina de soja (emulgente en chocolates y bollería), proteína vegetal texturizada, miso, tofu, muchos ultraprocesados.
7LecheMantequilla, nata, quesos, lactosa, caseinatos, trazas en repostería, purés industriales, algunas salsas cremosas y embutidos.
8Frutos de cáscara (frutos secos)Almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, nueces de Brasil, pistachos, nueces de macadamia. Presentes en turrones, mazapanes, pesto, repostería, helados y aceites de frutos secos.
9ApioCaldos, sopas, sales condimentadas (como el apio en polvo), algunas mezclas de especias, ensaladas preparadas, salsas de tomate industriales.
10MostazaVinagretas, salsas, encurtidos, algunos panes, patés, platos preparados, aliños para ensaladas.
11Granos de sésamoPan de hamburguesa, hummus, tahini, algunos rebozados, galletas, aceite de sésamo, gomasio.
12Dióxido de azufre y sulfitos (concentración > 10 mg/kg o 10 mg/l)Vinos, frutos secos desecados (orejones, pasas), algunas conservas, crustáceos tratados para evitar manchas, zumos de uva.
13AltramucesHarina de altramuz en panes y productos sin gluten, aperitivos, algunos sucedáneos de café.
14MoluscosMejillones, almejas, berberechos, calamar, pulpo, caracoles, vieiras. Aparecen en arroces, pastas marineras, salsas y caldos.

Esta lista es cerrada: no puedes añadir ni quitar ningún alérgeno según el criterio del local. Si un plato contiene alguno de estos 14, debes informar de forma clara y accesible. Si no lo contiene, pero hay riesgo real de contaminación cruzada, la ley también exige que se comunique esa posibilidad.

Chef Diego Schattenhofer - Estrella Michelin - Usuario y Colaborador en el Desarrollo de AI Chef Pro - alérgenos
Chef Diego Schattenhofer – Estrella Michelin – Usuario y Colaborador en el Desarrollo de AI Chef Pro

Dónde Se Esconden los Alérgenos: Los Errores Más Comunes

Por mucho que controles tus recetas, los alérgenos tienen la mala costumbre de colarse donde menos los esperas. Estos son los fallos más frecuentes que he visto en cocinas profesionales, y que conviene revisar antes de que salte una incidencia:

  • Salsas comerciales con mostaza o soja no evidentes: muchas salsas preparadas —barbacoa, curry, cóctel, teriyaki— incluyen mostaza, soja o derivados lácteos sin que el nombre comercial lo sugiera. Leer la etiqueta del envase original no es opcional.
  • Harinas como espesante oculto: un fondo oscuro, una salsa de carne o una crema de verduras pueden llevar harina de trigo para dar cuerpo. Si no lo has anotado en la ficha técnica, ese plato está mal declarado.
  • Contaminación cruzada en plancha y freidora: la misma plancha donde se marca un pescado rebozado no puede usarse para una pechuga destinada a un alérgico al huevo sin una limpieza profunda. La freidora es aún más crítica: el aceite conserva trazas de todo lo que ha frito antes.
  • Cambios de receta del proveedor sin previo aviso: un distribuidor modifica la fórmula de un caldo base, un pan rallado o una mezcla de especias y añade apio o leche donde antes no había. Si no revisas periódicamente las fichas técnicas de tus proveedores, trabajas a ciegas.
  • Guarniciones compartidas: las patatas que acompañan al pescado pueden llevar un aliño con mostaza; la ensalada que sirves con el plato principal puede incluir frutos secos o sésamo. Cada elemento del plato cuenta, también el que parece insignificante.
  • Pan de cortesía y aperitivos: el pan que pones en la mesa puede contener sésamo, leche, huevo o gluten de avena. Los aperitivos de bienvenida —aceitunas aliñadas, patatas fritas, mantequillas aromatizadas— también deben estar bajo control.

La clave no es memorizar esta lista, sino incorporar la revisión de estos puntos en el día a día de la partida y en la comunicación con los proveedores. Un repaso de cinco minutos antes del servicio puede evitar un susto mayúsculo.

Alergia vs. Intolerancia: No Son lo Mismo

En el día a día de un restaurante, los comensales a menudo dicen “soy alérgico a la lactosa” o “me sienta mal el gluten”, pero clínicamente son cosas muy distintas. La diferencia es capital porque una alergia puede matar; una intolerancia, aunque muy molesta, no pone en riesgo la vida. Aun así, en cocina tratamos ambas situaciones con el máximo rigor, pero conviene tener claro qué hay detrás de cada caso para entender la urgencia real.

AspectoAlergia alimentariaIntolerancia alimentaria
MecanismoReacción del sistema inmunitario (IgE mediada o no)Déficit enzimático o sensibilidad química (sin intervención inmune)
Órgano implicadoPiel, aparato respiratorio, cardiovascular, digestivoPrincipalmente digestivo
Velocidad de apariciónDe segundos a 2 horas tras la ingestaDe horas a días
Síntomas típicosUrticaria, hinchazón de labios y garganta, dificultad para respirar, vómitos, anafilaxiaHinchazón abdominal, diarrea, gases, dolor de cabeza (en sensibilidad química)
Gravedad máximaPotencialmente mortal (shock anafiláctico)No mortal, pero deteriora la calidad de vida
Cantidad que la desencadenaTrazas ínfimas pueden bastarGeneralmente se necesita una cantidad mayor, variable según la persona

Por eso, cuando un cliente avisa de alergia, no se trata de “echar menos cantidad”: se trata de garantizar la ausencia total del alérgeno en su plato. La formación del equipo y los protocolos de cocina son la única barrera real. Y un apunte importante: aunque la intolerancia no mate, un comensal que sufre una mala experiencia por falta de información no vuelve, y se lo cuenta a diez personas más. La reputación también está en juego.

Obligaciones Básicas del Restaurante

El Reglamento 1169/2011 obliga a que la información sobre alérgenos esté disponible y sea veraz, tanto para alimentos envasados como para los servidos a granel o en hostelería. En España, el Real Decreto 126/2015 desarrolla esta obligación para los alimentos sin envasar, es decir, para todo lo que sirves en sala, en barra o para llevar. La información puede facilitarse por escrito (carta, cartel, ficha técnica), de forma verbal siempre que haya un soporte documental que la respalde y el personal esté formado para darla con precisión.

Un detalle que a veces se pasa por alto: la información sobre alérgenos debe estar disponible antes de que el cliente haga el pedido, no después. El comensal necesita saber qué puede y qué no puede comer para decidir con seguridad, y esa información ha de ser accesible para todos, incluidas personas con dificultades visuales o de comprensión lectora. Una carta en braille, un código QR que lea un lector de pantalla o un camarero que sepa explicar cada plato sin prisas son parte del mismo deber de diligencia.

Más allá del mínimo legal, cualquier jefe de cocina sabe que el verdadero control está en los procesos. Estas son las buenas prácticas que marcan la diferencia:

  • Fichas técnicas de plato con alérgenos: cada elaboración debe tener un documento vivo donde consten los 14 alérgenos, actualizado con cada cambio de receta o proveedor.
  • Control de contaminación cruzada: utensilios, tablas, cuchillos, superficies y, sobre todo, freidoras. Una freidora donde se ha frito pescado no puede usarse para unas patatas destinadas a un alérgico al pescado, por muchas veces que se filtre el aceite.
  • Formación continua del personal de sala y cocina: todos deben saber interpretar la carta de alérgenos, qué preguntar al cliente y cómo reaccionar ante una emergencia.
  • Trazabilidad de proveedores: exige a tus distribuidores las fichas técnicas actualizadas de cada producto. Las fórmulas cambian sin avisar y un ingrediente nuevo puede introducir un alérgeno no previsto.
  • Revisión periódica: cada vez que cambias un ingrediente, un proveedor o una elaboración, la matriz de alérgenos debe revisarse. No vale con imprimir la carta una vez al año y olvidarse.

Protocolo Ante una Reacción Alérgica en Sala

Por mucho que controles, el riesgo cero no existe. Un cliente puede no haber comunicado su alergia, puede haber confiado en que “a simple vista no lleva” o puede reaccionar a una traza que nadie detectó. Cuando los síntomas aparecen en mitad del servicio, la rapidez y la calma marcan la diferencia. Este protocolo no sustituye a la formación oficial en primeros auxilios ni al criterio médico, pero establece una base de actuación clara:

  1. Detén el servicio de ese plato de inmediato: retira el plato de la mesa, avisa a cocina para que no se sirva ninguna otra ración del mismo lote y aparta los cubiertos y la vajilla utilizados para evitar contaminaciones adicionales.
  2. Avisa al responsable de sala o al jefe de cocina: la persona con más experiencia debe tomar el mando de la situación. No dejes al camarero solo ante el cliente; necesita respaldo y alguien que coordine los siguientes pasos.
  3. No minimices los síntomas: si el cliente dice que le pica la garganta, que se le hinchan los labios o que le cuesta respirar, no le digas “tranquilo, no será para tanto”. Toda reacción alérgica puede escalar en minutos. Pregunta si lleva medicación de emergencia encima (como un autoinyector de adrenalina) y facilítale que la use si sabe cómo hacerlo.
  4. Activa el 112 ante cualquier signo de anafilaxia: dificultad para respirar, hinchazón rápida de cara o cuello, mareo intenso, pulso débil o pérdida de conciencia son señales de emergencia vital. No esperes a ver si remite: llama a emergencias y describe la situación con claridad.
  5. Ten claro quién actúa y quién asiste: mientras una persona atiende al cliente y habla con los servicios de emergencia, otra debe recoger la muestra del plato, anotar los ingredientes y tener a mano la ficha técnica para entregarla al personal sanitario. Esa información puede orientar el tratamiento.
  6. Registra el incidente: una vez resuelta la emergencia, documenta lo ocurrido: plato implicado, alérgeno sospechoso, hora, síntomas y actuaciones realizadas. Este registro te servirá para revisar tus procesos y para cumplir con posibles requerimientos legales.

Insisto: este esquema es una guía de sentido común, no un sustituto de la formación reglada. Todo el personal de sala debería recibir formación específica en alérgenos y primeros auxilios adaptada a hostelería. Lo que no puede faltar es que cada miembro del equipo sepa exactamente qué hacer si un cliente empieza a encontrarse mal en tu casa.

Cómo Ayuda la Tecnología (y la IA) a No Fallar

Mantener toda esta información al día de forma manual es un trabajo minucioso que, con el ritmo de un servicio real, se vuelve frágil. Un cambio de proveedor de harina, una salsa nueva que lleva mostaza sin que lo indique el nombre comercial o un plato fuera de carta improvisado bastan para que la matriz de alérgenos quede obsoleta. Y un error así puede costar una vida y el cierre del negocio.

Aquí es donde la inteligencia artificial aporta sentido común: cruzar automáticamente cada ingrediente de una receta con los 14 alérgenos de declaración obligatoria, detectar trazas ocultas en derivados y generar la información de carta lista para imprimir o consultar en sala. No se trata de magia, sino de un asistente que no se olvida de revisar el apio en el caldo o los sulfitos en el vino de una salsa.

En AI Chef Pro hemos construido una suite con más de 70 agentes de IA culinarios que trabajan en siete idiomas (español nativo, inglés, francés, alemán, italiano, portugués y neerlandés), pensada para facilitar el día a día de cocinas reales. Puedes generar fichas técnicas con alérgenos, escandallos, cartas coherentes y mucho más. Y si lo que necesitas ahora mismo es una comprobación rápida, tenemos un detector de alérgenos gratuito con el que puedes empezar sin coste.

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Conclusión

La lista de los 14 alérgenos no es un trámite administrativo más: es la frontera entre un servicio profesional y un riesgo inasumible. Como chefs, nuestra responsabilidad es garantizar que cada plato que sale de cocina lleva la información que el comensal necesita para no jugarse la salud. Apoyarse en herramientas que automaticen la detección y mantengan la carta actualizada no es un lujo, es la manera más sensata de evitar errores caros y de dormir tranquilos. Si aún no lo has hecho, prueba el plan gratuito y descubre cuánto tiempo y preocupaciones te ahorras.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos y cuáles son los alérgenos de declaración obligatoria en la UE?

Son 14 según el Anexo II del Reglamento 1169/2011: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos (>10 mg/kg o 10 mg/l), altramuces y moluscos. La lista es cerrada y no puede modificarse a criterio del establecimiento.

¿En qué se diferencia una alergia alimentaria de una intolerancia?

La alergia implica al sistema inmunitario y puede provocar anafilaxia mortal incluso con trazas. La intolerancia es un problema digestivo por déficit enzimático o sensibilidad química, molesta pero no letal. Ambas requieren información rigurosa, pero la urgencia en cocina es máxima con la alergia.

¿Está obligado un restaurante a informar de los alérgenos de sus platos?

Sí. El Reglamento 1169/2011 y, en España, el Real Decreto 126/2015 para alimentos sin envasar exigen que la información sobre los 14 alérgenos esté disponible, sea veraz y accesible. Puede darse por escrito, en carta o de forma verbal si hay soporte documental y personal formado.

¿Qué pasa con la contaminación cruzada y las trazas?

Si hay riesgo real de presencia accidental de un alérgeno (por utensilios, superficies o freidoras compartidas), el restaurante debe informar de esa posibilidad. La ley no obliga a declarar trazas hipotéticas, pero sí a gestionar el riesgo con buenas prácticas y comunicarlo con transparencia.

¿Cómo puede ayudar la IA a gestionar los alérgenos de una carta?

La IA cruza automáticamente los ingredientes de cada receta con los 14 alérgenos, detecta derivados ocultos y genera la información actualizada para carta o fichas técnicas. Así se evitan errores manuales cada vez que cambia un proveedor o una elaboración, algo muy frecuente en cocinas reales.

¿Se puede eliminar de la lista el gluten o el aceite de girasol si mi cliente me lo pide?

No. La lista del Anexo II es cerrada y de obligado cumplimiento. Aunque un cliente afirme que no le afecta, debes declarar el alérgeno si está presente. El aceite de girasol no figura entre los 14, por lo que no requiere declaración como alérgeno, salvo que exista contaminación cruzada con otro que sí lo sea.

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